errores y mantener la serenidad cuando surgían imprevistos.
Gabriel, por su parte, demostró por qué tenía una reputación extraordinaria.
Su dominio técnico era impresionante.
Sin embargo, en una prueba de gestión de recursos de cabina, cometió un error inesperado.
Un copiloto simuló detectar una discrepancia en los parámetros del vuelo.
Gabriel, convencido de haber identificado el problema, tardó demasiado en escuchar la advertencia.
El instructor detuvo la sesión.
—Capitán Cárdenas, su decisión final fue correcta. Pero ignoró información relevante durante casi treinta segundos.
—Comprendido.
—Un excelente comandante no es quien