Durante tres años hice creer a un hombre con amnesia que yo era su esposa… el día que recuperó la memoria, huí embarazada con nuestros dos hijos

preguntó:

—¿Papá viene?

Lo abracé.

—Papá está trabajando.

—Prometió llevarme al zoológico.

Tragué.

—Otro día.

—Siempre dices otro día.

Casi lloré.

A las siete de la mañana encendí el teléfono.

Ciento treinta y siete llamadas perdidas.

Veinte mensajes.

“Nora, ¿dónde estás?”

“¿Dónde están los niños?”

“Contesta.”

“No hagas esto.”

“Tenemos que hablar.”

Después:

“Nora.”

Luego:

“Esposa.”

El último era un audio.

No me atreví a escucharlo.

Apagué el teléfono.

Me apoyé en la ventana.

Y por primera vez desde aquella mañana en el hospital pensé algo que nunca me había