mente corrió hacia nuestra antigua vida.
El apartamento en Brooklyn.
Las cajas que traje a la cabaña.
La manta de Sophie.
Sus peluches.
Los pocos objetos de Miguel que nunca pude tirar.
Dante vio mi expresión.
—¿Qué recordó?
—Miguel le dejó a Sophie una caja musical. Una bailarina de madera. La guardé porque se rompió.
—¿Dónde está?
—En la cabaña.
No terminamos de hablar.
Un disparo retumbó en la distancia.
Luego otro.
Bruno salió disparado del túnel antes de que Dante diera orden alguna.
—¡Sophie! —grité.
Corrí.
No sé cómo