Marco detrás.
El túnel parecía no terminar nunca.
Escuchábamos radios.
Pasos lejanos.
Agua goteando.
Luego, una voz.
—No te muevas, pequeña.
Rafael.
Su tono ya no era amable.
Era áspero.
Desesperado.
Sophie lloraba.
—Quiero a mi mami.
Sentí que se me partía el pecho.
Dante levantó una mano.
Nos detuvimos.
Estábamos detrás de una rejilla antigua que daba a una bodega bajo la mansión. A través de los barrotes vi a Rafael con Sophie frente a él, un brazo alrededor de su pecho y una pistola en la mano.
Mi