Cuatro años después del divorcio descubrí que mi exesposa había criado sola a nuestros gemelos… y que mi propia madre la ex-pul-só mientras estaba em-ba-razada

Empezamos a hablar como dos personas que habían destruido una relación de maneras diferentes.

Con ayuda de una tercera muy poderosa.

Pero diferentes.

Tres años después de mi llegada a Port Azure, Clara me invitó a cenar.

Sin niños.

—¿Esto es una cita?

pregunté.

—No arruines.

—Bien.

Era una cita.

Fuimos a un restaurante pequeño.

Ella llevaba un vestido azul.

Yo la miré demasiado.

—Deja de hacerlo.

—¿Qué?

—Mirarme así.

—No sé cómo.

—Como hace años.

Silencio.

—No puedo fingir que no te encuentro hermosa.

Clara bajó la mirada.

—Eso