ME OBLIGARON A CASAR A MI PROMETIDO CON SU «MEJOR AMIGA» EL DÍA DE SAN VALENTÍN. AL DÍA SIGUIENTE, CUANDO VOLVIERON PARA DIVORCIARSE, LES DI UNA NOTICIA QUE LOS DEJÓ HELADOS.

en el pasado.

Entonces sonó el teléfono.

Era un mensaje de Clara.

«¡Date prisa! ¡Estamos esperándote abajo!».

Cogí las llaves y sonreí.

Aquella noche, sentada frente al mar, contemplé cómo el sol se hundía en el horizonte.

Clara levantó su copa.

—Por Nina, que iba a casarse hoy y ha decidido celebrarlo de una manera mucho mejor.

Paula se rio.

—¡Por Nina!

Levanté mi copa también.

—Por las decisiones que nos devuelven la vida.

Brindamos.

Mientras mis amigas discutían dónde iríamos de vacaciones, pensé por última vez en Gabriel.

Tal