debatieron si el recuerdo de un niño podría cambiar un caso de pena capital. Exinvestigadores defendieron su trabajo. Los comentaristas discutieron. Desconocidos publicaron opiniones sobre Gavin Cole sin haberlo conocido jamás; algunos lo declararon inocente, otros insistieron en que nada había cambiado.
En medio del bullicio, las personas más cercanas al caso se movían en silencio.
Amelia Grant regresó al juzgado del condado y solicitó acceso a todos los archivos sellados, a todos los registros de pruebas, a todas las entrevistas grabadas y a todas las fotografías que habían sido