en el instante en que vi lo que era, dejé de respirar.
Pero ya llegaré a eso.
Cómo empezó todo, a los diecisiete años.
Jeffrey y yo nos hicimos mejores amigos el otoño en que cursábamos el penúltimo año en la escuela secundaria Kennett, en un pueblo del sur de Pensilvania donde nunca pasaba nada y todo el mundo conocía los asuntos de los demás.