encontrar la manera de reconstruir su vida.
No era el futuro con el que había soñado.
Era sencillamente la única opción que le quedaba.
Su exmarido, Rodrigo Salinas, ya había cambiado las cerraduras del apartamento, bloqueado el acceso a su cuenta bancaria conjunta y publicado fotos en internet con otra mujer, actuando como si sus cinco años de matrimonio no hubieran significado absolutamente nada.
Valeria no lloró al subir al avión.
Ya no le quedaban lágrimas.
Pero cuando Sofía comenzó a inquietarse momentos antes del despegue, Valeria sintió el peso