y respondió:
—Mamá, yo no me casé con unas piernas que pudieran caminar. Me casé con un hombre al que amo. Y mientras él quiera estar conmigo, aquí me voy a quedar.
Treinta y cinco años después, mi padre murió.
Y cuando encontramos una carta que había escondido durante décadas, descubrimos que nuestra madre nunca había conocido toda la verdad sobre aquel accidente.
Mi mamá recordaba perfectamente las palabras de uno de ellos.
—Señora Elena, debemos ser realistas. Si su esposo logra vivir otros diez años, será un resultado extraordinario.