«El millonario se burló de mí», de Sandy Ahmed

bailas este tango conmigo sin dejarnos en ridículo, me casaré contigo, muchacha!», declaró Saif El-Menshawy, alzando su copa ante más de 200 invitados en el palacio.

Las risas y las burlas me envolvieron antes siquiera de que pudiera moverme.

Aún sostenía la fregona; mi delantal estaba manchado de vino tinto —apenas unos minutos antes, Mirhan, su prometida, había derramado su copa sobre mi espalda, fingiendo que fue un accidente—. Llevaba dos años viviendo en aquel palacio en Zamalek; sabía que mis aposentos eran los más limpios, aunque también los más