la residencia de ancianos. O dormida en su estudio, compartiendo cama con un desconocido.
Y yo pensaba: ¿Por qué yo?
¿Por qué una chica como esa, que trabajaba tan duro y pedía tan poco, se enamoraría de un chico como yo?
Nunca había tenido que trabajar para conseguir nada. Nunca había vivido a base de fideos instantáneos. Nunca había cogido el autobús bajo la lluvia porque se me hubiera estropeado el alternador.
¿Qué vio en mí?
Y la única respuesta que mi cerebro pudo darme fue la que Brett seguía