PARTE 2 — EL PRECIO DE LA TRAICIÓN

cirugía. Resuelve tu propia fiesta».

Cinco minutos después llamó mi padre.

—¡Elena! ¡Tu hermana está llorando delante de sus profesores!

Miré las puertas del quirófano.

La luz roja seguía encendida.

—Papá, Maya está luchando por su vida.

—¡Ya lo sabemos! Pero no puedes avergonzar a la familia por un capricho.

Sentí que algo dentro de mí terminaba de romperse.—¿Un capricho?

—¡Autoriza el pago inmediatamente!

Respiré profundamente.

—No.

Hubo un silencio.

—¿Qué has dicho?

—Que no volveré a pagar sus gastos.

Mi padre soltó una carcajada.

—¿Y con qué dinero