PARTE 2 / REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA…

esposa se llamaba Verónica.

Nos casamos cuatro años después de que mi primera esposa, Mariana, falleciera de cáncer.

Mariana me dejó el regalo más hermoso que un hombre puede recibir: nuestra hija, Valeria.

Cuando conocí a Verónica, Valeria tenía once años.

Era una niña tímida, inteligente y muy cariñosa.

Verónica me aseguró que la trataría como si fuera su propia hija.

Y yo le creí.

Ese fue el error más grande de mi vida.

Todo comenzó un jueves por la noche.

Había salido de Querétaro con un cargamento destinado a