PARTE 2 / REGRESÉ TRES DÍAS ANTES DE MI VIAJE Y ENCONTRÉ A MI HIJA LAVANDO ROPA A OSCURAS… CUANDO VI LOS MORETONES EN SUS BRAZOS, GUARDÉ SILENCIO. PERO LO QUE DESCUBRÍ EN EL CUARTO DE MI ESPOSA ME HIZO LLAMAR A LA POLICÍA…

lo que pasó?

Pensé unos segundos.

—A veces.

—¿Por qué?

—Porque me duele recordar que sufriste mientras yo creía que estabas bien.

Valeria tomó mi mano.

—Yo también estoy triste a veces.

La miré.

—Lo sé, mi amor.

—Pero ya no tengo miedo de regresar a casa.

Aquellas palabras fueron el regalo más grande que pude recibir.

Durante años había pensado que mi trabajo consistía en pagar las cuentas, comprar comida y mantener un techo sobre nuestras cabezas.

Pero aquella noche comprendí que una casa no es un hogar solamente