que conocía el verdadero origen de la sucesión real».
Levanté lentamente la mirada hacia el rey.
Su rostro había perdido todo el color.
Y entonces comprendí que mi hermana no había llegado a aquella boda por una simple historia de amor.
Alguien llevaba años preparando su encuentro con el príncipe Alexander. Y mi padre había descubierto una parte de ese secreto antes de morir.