PARTE 2 — EL SECRETO DE LA CORONA

el ceño.

—Rachel, me dijiste que tu hermana no podía asistir por compromisos profesionales.

Ella abrió la boca.

No salió ninguna palabra.

Mi madre comenzó a llorar silenciosamente.

—¿Es cierto? —preguntó Alexander.

Rachel apretó el ramo contra su pecho.

—Pensé que Emily se sentiría incómoda entre tantas personas importantes.

Sentí una tristeza profunda.

—No, Rachel. Pensaste que yo te haría quedar mal.

El silencio se volvió insoportable.

El rey levantó una mano.

—La comandante Carter no tiene nada que demostrar aquí.

Después se volvió hacia los invitados.

—Nuestra familia lleva