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En el segundo refugio me senté frente a una mesa con las manos todavía manchadas de sangre de Elena.
No podía dejar de mirar aquel color.
Salvatore recibió una llamada.
“Encontramos a Anna y a Nico.”
Anna era la esposa de Marco.
Nico, su hijo de 7 años.
Habían desaparecido 3 semanas antes.
Entonces todo encajó.
Victor los había secuestrado.
Cada 3 días obligaba a Nico a hablar por teléfono con su padre.
“Papá, todavía estoy aquí.”
Marco no había entregado información porque quisiera traicionarme.
Lo había hecho porque