Desperté encerrado en una jaula bajo mi propia casa, herido y sin saber quién me había traicionado. Una niña de 3 años apareció con una botella de agua y me dijo: “Señor, usted me debe una vida”. Esa noche robó una llave de latón para sacarme… pero todavía ignorábamos quién estaba esperando arriba

3

En el segundo refugio me senté frente a una mesa con las manos todavía manchadas de sangre de Elena.

No podía dejar de mirar aquel color.

Salvatore recibió una llamada.

“Encontramos a Anna y a Nico.”

Anna era la esposa de Marco.

Nico, su hijo de 7 años.

Habían desaparecido 3 semanas antes.

Entonces todo encajó.

Victor los había secuestrado.

Cada 3 días obligaba a Nico a hablar por teléfono con su padre.

“Papá, todavía estoy aquí.”

Marco no había entregado información porque quisiera traicionarme.

Lo había hecho porque