nieta pequeña preguntó por las marcas, mi madre sonrió.
“Eso es de una historia que sucedió hace mucho tiempo, cariño. Algún día te la contaré.”
Miré a mi madre y me di cuenta de que finalmente había comenzado a liberarse de la vergüenza y el miedo que había cargado durante tantos años.
Jamás podremos traer de vuelta a Daniel ni cambiar el pasado.
Y el amor de mi padre no justifica todos esos años en los que tomó decisiones por mi madre en lugar de dejarla elegir por sí misma.