consecuencia de no haber abandonado mi sueño.
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La pantalla detrás de ella se encendió.
Apareció el diseño de Horizonte Vivo.
Una ciudad vertical rodeada de parques, sistemas de transporte limpio, viviendas autosuficientes y enormes espacios públicos.
El concepto parecía pertenecer al futuro.
Pero había algo más.
El proyecto no consistía simplemente en construir edificios.
Pretendía transformar una región completa.
Cien mil millones de dólares.
Miles de empleos.
Millones de personas beneficiadas.
Y el nombre de Elena Moore estaba ahora asociado al proyecto.
La conferencia