que el aire se detenía.
—¿Qué información?
—Los planos preliminares.
Miró la pantalla de su ordenador.
Los archivos estaban protegidos.
Nadie externo tenía acceso.
O eso creía.
—¿Quién los filtró?
La voz al otro lado respondió:
—Estamos investigándolo.
Entonces llegó un mensaje.
Un archivo adjunto.
Una sola fotografía.
Elena abrió la imagen.
Era una captura de uno de sus primeros bocetos.
Debajo aparecía un mensaje:
“Creíste que podías empezar de nuevo sin nosotros.”
Elena palideció.
No era una amenaza de Sophie.
No era de Adrian.
Reconoció inmediatamente aquella forma de