la autoría de todos los componentes —dijo uno de los directores—, tendremos que suspender la adjudicación.
Elena respiró profundamente.
—No van a suspender nada.
Todos la miraron.
—Tengo los archivos originales.
—¿Con marcas de tiempo?
—Sí.
—¿Copias físicas?
—Sí.
—¿Testigos?
Elena pensó unos segundos.
Entonces sonrió.
—Tengo más que eso.
Abrió su portátil.
—Tengo tres años de diarios de diseño.
Cada boceto.
Cada modificación.
Cada cálculo.
Cada error.
Cada madrugada.
Todo estaba documentado.
La habitación quedó en silencio.
—Nunca imaginé que algún día tendría que demostrar que mi propio trabajo