Michael apareció nuevamente en los periódicos.
Pero esta vez el titular era diferente.
«NUEVAS PRUEBAS CUESTIONAN CONDENA DE ADOLESCENTE POR ATROPELLAMIENTO OCURRIDO HACE QUINCE AÑOS».
Michael estaba sentado junto a mí cuando leyó la noticia.
Sus manos temblaban.
—Papá…
Lo miré.
—Dime, hijo.
—¿Todavía me quieres?
Sentí que el corazón se me rompía.
—¿Por qué me preguntas eso?
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Porque te mentí durante tantos años.
Me acerqué.
—Michael, tú eras un muchacho asustado al que un adulto poderoso manipuló.
Él comenzó a llorar.
—Pero pude