sentencia de prisión.
También se iniciaron procedimientos contra otras personas que habían participado en el encubrimiento.
Cuando terminó el juicio, Michael me acompañó al cementerio.
Llevábamos flores blancas.
Nos detuvimos frente a la tumba de Sarah.
Durante varios minutos permanecimos en silencio.
Finalmente Michael se arrodilló.
—Sarah…
Su voz se quebró.
—Durante quince años cargué con una culpa que no sabía cómo explicar.
Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.
—Debí decir la verdad antes.
Colocó las flores sobre la tumba.
—Lo siento.
Me arrodillé a su lado.
Le