verdad parecía demasiado dolorosa.
PERDÍ A MI HIJA EN UNA NOCHE QUE CAMBIÓ MI VIDA PARA SIEMPRE. PERO ME NEGUE A PERMITIR QUE AQUELLA TRAGEDIA DESTRUYERA TAMBIÉN LA VIDA DE OTRO NIÑO.
Y aunque jamás recuperaré los años que pude haber compartido con Sarah, encuentro consuelo al saber que su historia finalmente fue esclarecida.
Porque el amor de un padre no siempre puede evitar una tragedia.