Mi exmarido pagó una fortuna por el brazalete de mi madre para regalárselo a otra mujer… y tres años después quiso que volviera con él

llamaron:

—Lily Evans.

Entró.

Llevaba otro vestido.

Seguro había cambiado después del incidente con el vino.

Adrian estaba entre los invitados especiales.

Se había sentado en la segunda fila.

No apartaba los ojos de mí.

Lily colocó una caja negra sobre la mesa.

—Mi pieza se llama “Recuerdo eterno”.

Abrió.

Me quedé congelada.

Era un brazalete.

Platino.

Hojas.

Zafiros azules.

No idéntico al de mi madre.

Pero demasiado parecido.

Demasiado.

Sentí que la sangre desaparecía de mis manos.

Olivia me miró.

—Claire.

No respondí.

Lily empezó su presentación.

—La inspiración