esposo ponga frente a ti.
—No iba a hacerlo.
—Me refiero a nada.
Pasó casi una hora revisando los registros de propiedad del condado.
Mi titularidad seguía intacta.
Por primera vez ese día, pude respirar.
Entonces Daniel frunció el ceño.
—¿Qué pasa?
Siguió leyendo.
—Hubo una consulta.
—¿Qué tipo de consulta?
—Alguien contactó a una compañía de títulos sobre la transferencia de esta propiedad.
Mis manos se enfriaron.
—¿Quién?
Giró la pantalla hacia mí.
**PARTE 2**
Brandon Hayes.
Mi esposo.
Daniel hizo varias llamadas telefónicas.
Al final de la tarde,