Ella abrió los ojos.
—No me hables así.
—He dicho que te calles.
Nunca lo había visto hablarle de aquella forma.
La ternura de Instagram duró exactamente hasta que aparecieron las autoridades.
Yo seguía mirando a Noah.
—¿Desde cuándo?
Él comprendió.
—Tres meses.
—¿Tres meses?
—Isabella…
—¿Llevas tres meses investigando a mi marido sin decirme nada?
Mi hermano se levantó.
—No sabíamos qué era exactamente.
—Pero sabías suficiente para grabarlo.
—Sí.
—Y nadie pensó que yo tenía derecho a saberlo.
Mi padre intervino.
—Yo lo decidí.
Me giré.
—Claro.
—Isabella.