detrás.
Me miró dos segundos.
—¿Cole hizo algo?
—No.
—Mientes fatal.
—Papá.
—Llevo siete años tolerando a ese chico porque tú insistías en que era maravilloso.
Mi madre lo fulminó.
—Richard.
—¿Qué? Estoy preparando el discurso de “te lo dije”.
—No necesito ese discurso.
—Entonces sí hizo algo.
Suspiré.
—Terminamos.
Mi madre me abrazó más fuerte.
Mi padre se quedó completamente quieto.
—¿Definitivamente?
—Sí.
Cinco segundos.
—¿Puedo abrir champán?
—¡Richard!
—He esperado siete años.
Yo empecé a reír.
Y luego a llorar.
Mi padre dejó de bromear.
Me abrazó también.