ayer la humillaste públicamente.
—Sí.
Adrian frunció el ceño.
Olivia también.
—¿Lo admites?
—La insulté después de que me arrojara vino encima.
—Dice que fue accidental.
—Yo digo que no.
—¿Tienes pruebas?
—No.
—Entonces…
—Pero no estoy negando haberla insultado.
Martin intervino.
—También afirma que posteriormente la amenazaste con hacer que perdiera su trabajo.
—Falso.
—Y que intentaste acceder anoche al apartamento del señor Cole.
Me reí.
No pude evitarlo.
Adrian se tensó.
—Natalie.
—Perdón.
Me limpié una lágrima de risa.
—Eso es completamente falso.
Olivia revisó una hoja.
—Sophie