Mi prometido llevó a su asistente a una cena y ella me arrojó vino encima. Él pensó que mi ruptura era otra escena de celos hasta que desaparecí de su empresa y de su vida

intervino con cuidado.

—Técnicamente, señor Cole, la renuncia unilateral…

Adrian lo fulminó.

Martin cerró la boca.

—Natalie.

—¿Sí?

—No vas a renunciar por una pelea con Sophie.

—No renuncio por Sophie.

—Entonces ¿por qué?

—Porque ya no quiero estar aquí.

Aquello sí lo alcanzó.

—Ayer dijiste cosas porque estabas enfadada.

—No.

—Después me bloqueaste.

—Sí.

—Ahora vienes con una renuncia.

—También.

—¿Y quieres que crea que no estás actuando impulsivamente?

Lo miré durante varios segundos.

—Adrian.

—¿Qué?

—El problema es que crees que me conoces tanto que cualquier cosa que