Mi prometido llevó a su asistente a una cena y ella me arrojó vino encima. Él pensó que mi ruptura era otra escena de celos hasta que desaparecí de su empresa y de su vida

unos segundos escuché pasos alejándose.

Mi último día en Cole Group fue silencioso.

No hubo gran despedida.

Yo no quería.

Mia me regaló una planta.

—Vas a matarla.

—Probablemente.

—Pero representa nuestra amistad.

—Pobre amistad.

Nos abrazamos.

Ryan estrechó mi mano.

Olivia también.

Adrian no apareció.

Pensé que quizá era mejor.

Cuando llegué al estacionamiento, estaba junto a mi coche.

Por supuesto.

—Creí que no vendrías.

Dije.

—Intenté no hacerlo.

—¿Y?

—Fracasé.

Sonreí ligeramente.

—Lo siento.

—No.

Miró la caja que llevaba.

—¿Puedo ayudarte?

Pensé.

—Sí.

Tomó la caja.

La