Parte 2
Me quedé sentada dentro del coche con la carpeta sobre las piernas y el teléfono en la mano.
Durante varios segundos pensé en no responder.
No quería saber nada más.
Ya tenía suficiente para cancelar una boda, cambiar cerraduras y sacar a tres personas de mi vida.
Pero aquella pregunta me inquietó.
Melissa no había escrito “¿por qué no quieres prestarnos la casa?”.
Había preguntado si la vivienda pertenecía a la familia.
Contesté:
“No. La heredé de mis padres. La escritura está únicamente a mi nombre.”
La respuesta