Dos días antes de casarme gané la lotería. Esa noche mi prometido quiso regalarle mi casa a su hermano

boda tendremos finanzas conjuntas de todas formas.

Yo cubrí más de la mitad.

Nunca pensé que me estaban preparando.

Probablemente ellos tampoco lo veían así.

Tal vez simplemente se habían acostumbrado.

Yo resolvía.

Yo comprendía.

Yo daba.

Y cuanto más daba, menos lo consideraban generosidad.

Se había convertido en mi función.

—Mañana no vengan —dije.

—Mis padres ya cancelaron.

—Bien.

—Laura…

—¿Sí?

—Lo siento.

—Tú no hiciste nada.

—Pero iba a vivir en tu casa creyendo que era de ellos.

—Porque te mintieron.

Guardó silencio.

Después dijo:

—Creo que voy