No preguntó si estaba bien.
Preguntó por qué no se lo había dicho a él.
—No tuve oportunidad.
—Estuvimos varias horas juntos.
—Estabas ocupado decidiendo dónde viviría tu hermano.
—No hagas esto.
—No estoy haciendo nada.
—Íbamos a casarnos.
—Íbamos.
—Ese dinero habría sido nuestro.
Cerré los ojos.
Ahí estaba.
—No.
—Laura…
—No.
—Una vez casados…
—No conviertas una conversación emocional en asesoría legal.
Se quedó callado.
Después dijo:
—Si yo hubiera sabido lo del premio, las cosas habrían sido diferentes.
Sentí una calma absoluta.
—Gracias.
—¿Por qué?
—Porque necesitaba