entre las cejas. El general Kessler frunció el ceño. Se apartó del podio. Bajó los tres escalones de madera y comenzó a caminar por el pasillo central, en dirección contraria a la que Emily había tomado media hora antes. Emily se puso de pie por reflejo. Su formación militar no le permitía quedarse sentada mientras un general se aproximaba. El anciano a su lado soltó una risita seca. —Se va a armar —dijo. El general Kessler se detuvo frente a ella. La sala entera parecía contener la respiración. Él la
Mi padre me negó un asiento en su ceremonia. El general reveló lo que él ocultaba.