PARTE 2 — EL PRECIO DEL FAVORITISMO KARA

primera vez, parecía comprenderlo.

Pero entonces sacó otro documento.

—Hay algo más que necesitas saber.

Fruncí el ceño.

—¿Qué cosa?

Colocó una hoja sobre la mesa.

Era una copia de una declaración patrimonial.

Mi nombre aparecía escrito en la parte superior.

Debajo había una firma.

Una firma que se parecía mucho a la mía.

Pero yo jamás había firmado aquel documento.

—¿Qué es esto? —pregunté.

Mi padre respiró profundamente.

—Hace tres años tu madre me dijo que habías aceptado renunciar a tu parte de una propiedad familiar.

Sentí que el