PARTE 2 — EL PRECIO DEL FAVORITISMO KARA

de mis hijos —respondí.

Brandon soltó una carcajada.

—Vamos, Mariana. Papá dice que estás en un hotel de lujo. ¿Quién te está pagando todo eso?

Sentí una punzada de rabia.

—Yo.

—¿Tú sola?

—Sí, Brandon. Yo sola.

Hubo un silencio.

Después preguntó algo que me dejó completamente inmóvil.

—Entonces, ¿por qué llevas cinco años dejando que papá te ayude económicamente?

Fruncí el ceño.

—¿De qué estás hablando?

—No finjas. Todos sabemos que papá te manda dinero todos los meses.

Me incorporé lentamente.

—Brandon, papá nunca me ha dado dinero.

Mi