PARTE 2 — EL PRECIO DEL FAVORITISMO KARA

documentos que supuestamente demostraban que usted había renunciado voluntariamente a ciertos derechos.

Miré la falsa firma que Patricia había encontrado.

Todo comenzaba a conectarse.

—Samuel, yo nunca renuncié a nada.

El abogado guardó silencio.

Finalmente respondió:

—Eso es exactamente lo que sospechaba su abuela.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué quiere decir?

Samuel bajó la voz.

—Antes de morir, Elena dejó instrucciones específicas para el caso de que alguien intentara falsificar su consentimiento.

Me quedé inmóvil.

—¿Qué instrucciones?

Hubo un silencio largo.

Después respondió:

—Ordenó una auditoría completa de todas las transferencias