—Jamás habría intentado separarte de ellos.
Naomi lo miró con tristeza.
—El hombre al que yo conocía tampoco habría echado a su esposa de casa por negarse a dejar su trabajo. Pero lo hiciste.
Aquella respuesta le recordó algo que llevaba años intentando evitar.
El fracaso de su matrimonio no había comenzado con las mentiras de su madre.
Había empezado mucho antes.
Con todas aquellas cenas a las que llegaba tarde.
Con los aniversarios que había olvidado.
Con cada ocasión en la que había permitido que su madre menospreciara la