Abandoné un negocio de 600 millones de dólares y encontré a mi exmujer contando monedas para poder dar de comer a dos niños gemelos. Mientras tanto, mi madre vivía rodeada de lujos. Cuando la llamé, me dijo: «Hice lo que tenía que hacer para proteger nuestra fortuna». Cancelé el negocio y llamé a mi abogado. Entonces apareció una carta que alguien había ocultado durante años y descubrí una verdad que jamás habría imaginado kara…

se quedó mirando el cohete.

—Entonces, ¿por qué no estabas aquí antes?

Los ojos de Preston se llenaron de lágrimas.

—Porque cometí errores y hubo personas que impidieron que supiera de vuestra existencia. Pero vosotros no tuvisteis ninguna culpa.

Eli se quedó pensando.

—¿Vas a marcharte otra vez?

Preston se arrodilló delante de él.

—No voy a desaparecer. Aunque no pueda estar aquí todos los días, siempre podréis contar conmigo.

Eli lo abrazó.

Fue un abrazo pequeño, torpe y breve.

Pero para Preston significó más que todos sus éxitos profesionales