también era notable, lo que le confería una apariencia de bebé de varios meses de edad en lugar de un neonato recién llegado al mundo.
Esta singularidad excepcional no solo era una cifra en un papel; se traducía en una fisonomía potente, con extremidades desarrolladas y una fuerza inusual que dejó a los enfermeros completamente impactados durante sus primeros chequeos de rutina.
El asombro inmediato de los profesionales de la salud
El personal sanitario del hospital nunca había presenciado algo similar. Las enfermeras recordaban tener que buscar equipos de medición