LA CRIÉ COMO SI FUERA MI HIJA… Y CATORCE AÑOS DESPUÉS LA ENCONTRÉ BESANDO A MI MARIDO EN EL AEROPUERTO

bajó la cabeza con una sonrisa tímida.

Daniel bebió agua.

Yo dejé los cubiertos sobre el plato.

—Sophie, ¿estás enamorada?

Ella levantó la vista.

—¿Qué?

—Te he preguntado si tienes novio.

—Tía, ¿por qué me preguntas eso delante de todos?

Mi madre se rio.

—Déjala tranquila. Es joven.

—Precisamente por eso me interesa saberlo.

Rachel intervino:

—Emily, no la avergüences.

Observé a mi hermana.

Después miré a Daniel.

—Está bien. Entonces haré otra pregunta.

Saqué una carpeta y la coloqué sobre la mesa.

—Daniel, ¿por qué has utilizado una firma