ser relevante. Tu relación con Victoria, tus arrepentimientos, tus razones, tus vacíos. Pero nada de eso cambia los diez años que pasaron.
Se quedó callado.
—Lo único relevante ahora —continué— es Noah. Su bienestar. Su ritmo. Su derecho a saber la verdad sin ser aplastado por tu culpa.
Alexander miró de nuevo las fotos.
—Haré lo que digas.
—No.
Sus ojos volvieron a mí.
—Harás lo que recomiende la psicóloga infantil y lo que sea mejor para él. No lo que yo diga. No quiero ser tu nueva excusa.
Por