juntas.
—Estoy dispuesto a esperar.
La doctora lo observó.
—¿Sabe esperar sin presionar?
Él abrió la boca.
Luego la cerró.
Yo casi sonreí.
—Estoy aprendiendo —dijo al fin.
La primera reunión entre Alexander y Noah se organizó dos semanas después.
Lugar neutral: un jardín privado dentro del centro de terapia.
Yo estaría cerca, pero no sentada con ellos.
La doctora también.
Noah eligió llevar una camisa azul y sus zapatillas favoritas.
Cuando llegamos, Alexander ya estaba allí.
Sin traje.
Llevaba un suéter gris y pantalones oscuros. Parecía menos empresario, más