padre, yo había asumido la presidencia del consejo.
Pero al casarme pedí una licencia operativa.
Quería vivir un matrimonio normal.
Trabajaba algunas horas en la fundación familiar y recibía un sueldo mensual de dieciocho mil pesos por ese puesto. Era un salario real. Lo que Diego nunca preguntó era de dónde provenían mis acciones, inversiones o dividendos.
Tampoco investigó demasiado a mi familia.
Al principio eso me enamoró.
Pensé que me quería por mí.
Cuando conocí a Diego era gerente de ventas. Trabajaba muchísimo y tenía una ambición que todavía