y no dudó en salir a la concurrida avenida para devolver la pertenencia a su legítimo dueño. Su acción rápida y desinteresada evidenció una rectitud moral poco común en entornos comerciales tan competitivos.
Este acto de honradez quedó registrado como un punto de inflexión crucial dentro de la rigurosa auditoría interna que se estaba llevando a cabo de forma completamente silenciosa.
La reacción de las empleadas
En contraste directo con la actitud solidaria de su compañera, el resto del personal, liderado por Fernanda, se burló de la situación y criticó