El dueño millonario entró vestido como un cliente humilde a su propia relojería… y una empleada lo hizo arrepentirse de su mentira “En esta tienda no atendemos a gente que parece venir saliendo del Metro”, soltó Fernanda, sin bajar la voz.

a la casa hogar vinculada a la relojería de lujo
El reencuentro en la institución

Semanas después de los eventos en la tienda, Mateo Herrera decidió visitar una casa hogar respaldada discretamente por la fundación filantrópica de Grupo Herrera en la Ciudad de México. Para su sorpresa, descubrió que Lucía dedicaba gran parte de su tiempo libre a colaborar como voluntaria en esta institución benéfica.

Este descubrimiento fortuito amplió la perspectiva del director sobre la profunda calidad humana de su empleada, consolidando el respeto y la admiración hacia su persona.