El dueño millonario entró vestido como un cliente humilde a su propia relojería… y una empleada lo hizo arrepentirse de su mentira “En esta tienda no atendemos a gente que parece venir saliendo del Metro”, soltó Fernanda, sin bajar la voz.

evidenciando que el carácter de una persona se forja verdaderamente en medio de la adversidad. La experiencia dejó una huella imborrable en el directivo, quien comprendió que el liderazgo empresarial debe estar cimentado en valores sólidos y en una genuina empatía social.

Esta vivencia marcó un punto de inflexión definitivo en la manera en que la compañía concebía su responsabilidad social corporativa.
La revelación en la relojería de lujo
El cambio de vestimenta del director

El momento culminante de la auditoría llegó cuando Mateo Herrera regresó a la sucursal de