El dueño millonario entró vestido como un cliente humilde a su propia relojería… y una empleada lo hizo arrepentirse de su mentira “En esta tienda no atendemos a gente que parece venir saliendo del Metro”, soltó Fernanda, sin bajar la voz.

escritos y respaldos en video. Cada documento recopilado probaba fehacientemente las conductas discriminatorias y el pobre desempeño ético del personal infractor durante las últimas semanas.

La contundencia de las pruebas no dejaba margen para la duda ni para excusas infundadas por parte de los involucrados.
La sorpresa de los trabajadores

El rostro de Fernanda y del gerente de la sucursal palideció al comprender la magnitud de su error y las repercusiones profesionales que enfrentarían de inmediato. La simulación había cumplido su objetivo de desenmascarar la falta de valores y el